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LOS PASOS DEL PERDON
El 70% de los problemas con los cuales luchamos tienen su raíz en la niñez y fueron causados por personas cercanas a nosostros. Es así: cuando más queremos y necesitamos a una persona, tanto más nos puede lastimar, amargar, llenar de resentimiento. Y cuando en algún área nuestras emociones son lastimadas, se detiene el crecimiento emocional, y nos volvemos incapaces de establecer relaciones afectivas sanas y maduras. El mundo está lleno de hombres y mujeres con reacciones de niños inmaduros, porque algo frenó su madurez emocional. Sanar las emociones es el camino para sanar nuestras relaciones y vivir feliz.
Dios nos indica que la manera de sanar la amargura, resentimiento, odio, bronca o heridadas es el perdón. Pero muchos dicen: “No puedo, es demasiado el daño que me hicieron.” Pero lo dicen, porque tienen un concepto equivocado de lo que significa perdonar. Es de vital importancia aprender a perdonar, porque es aprender a vivir con paz interior.
En el uso común “perdonar” significa algo muy diferente de lo que indica la Biblia. Muchas veces “perdonar” quiere decir dejar de lado, minimizar lo ocurrido, hacer cuenta que no pasó nada. Y las personas dicen: “No puedo hacerlo. No puede ser que me hayan hecho tanto daño, que no tengan que pagar por ello.” Por eso vamos a tratar de ver, cómo ve Dios el perdón y cómo podemos ayudar a alguien a perdonar, paso por paso:
1. El primer paso es derramar el corazón (Salmo 62:8). Derramar el corazón significa tres cosas: Contarle a Dios
¿Que pasó?
¿Cómo me hizo sentir?
¿Qué deseo hacer al respecto?
a). ¿Qué pasó? Decirle a Dos: ”Mi esposo otra vez me golpeó”, ”me dijo inútil”, “mi maestro me puso en ridículo delante de todo el grado”, “me tiró la comida en la cara”, - eso es decir contar qué pasó.
b). ¿Cómo me hizo sentir? “Me duele todo el cuerpo”, “me hace sentir como la peor basura”, “me hace sentir indefensa”, “me hace sentir presa sin escapatoria”, “me hace sentir mucha bronca, Señor.”
c). ¿Qué deseo hacer al respecto? “Si fuera por mí, como me siento en ese momento, le clavaría un cuchillo”, l”e haría exactamente lo mismo que me hizo”, etc. Muchos tratan de esconder ante Dios lo que desean, pero El lo sabe igual, y no nos recghaza por eso. Es más: La presencia de Dios es el lugar más indicado, para “vaciar” todo lo negativo, porque es el único lugar, donde se puede modificar, y donde no hacen daño.
No importa de qué se trata, siempre el perdón comienza así, con derramar el corazón. Muchos cristianos – mal enseñados - dicen: “Soy cristiano, no puedo sentir bronca, no puedo sentir bronca, así que Señor, lo perdono, lo bendigo”, y reprimen las emociones negativas. Pero Dios no les quitó ni una sola emoción a los cristianos. Si las reprimimos, van a surgir en el momento menos indicado, y escondidas siguen haciendo el mismo daño. Todo lo contrario, las emociones deben tener su lugar de descarga, pero donde no hacen daño. Si agarro el cuchillo y se lo clavo a la persona, descargo las emociones de manera equivocada. Los tengo que descargar donde no hace daño, frente a Dios y si es posible frente a una persona que me puede ayudar a elaborarlas.
2. El segundo paso es renunciar al punto “C” del primero. Renunciar a la venganza. Si yo terminé el primer punto, diciendo: “Señor tengo ganas de clavarle un cuchillo” entonces le digo: “Pero Señor, no lo voy a hacer.” ¿Y por qué no lo voy a hacer? Porque el Señor dice: ”Mía es la venganza, yo pagaré" (Hebreos 10:30). Dios no dice, que no va a haber pago, sino que no me corresponde a mí, porque él es el único, que tiene todos los elementos de juicio, para hacerlo con justicia. Por eso el segundo paso es decir: ”Señor, en obediencia a tu palabra, no voy a hacer lo que tengo deseos de hacer, sino renuncio a la venganza.” O sea perdonar significa renunciar a hacer justicia por mi propia mano. Ya sabemos, aun en este mundo, que eso no funciona, por más que la persona tenga razón, no debe buscar justicia por su propia mano. Lleva al caos.
3. El tercer paso es nombrar abogado y buscar juez para mi causa. La Biblia dice una y otra vez que Dios es juez justo y que Jesús es nuestro abogado. Así que, si yo necesito justicia para las heridas en mi corazón, me puedo dar el lujo de elegir al mejor juez y al mejor abogado.
Cuando yo perdono, no estoy diciendo que no es grave lo que me hicieron; todo lo contrario. El perdón entra en juego cuando una situación es tan grave, que de otra manera no tendría solución. Así nos perdona Dios. Dice que por nuestros pecados merecemos la muerte, y Dios por el perdón nos regala la vida. O sea, mi situación ante Dios era tan grave, que, si hubiera sido por el perdón, no tendría arreglo.
Cuando yo perdono a una persona, en realidad le estoy diciendo: ”Te regalo el castigo que te mereces”. Es una definición bíblica, porque la Biblia dice que yo merezco la muerte y Dios me regala la vida.
Cuando una persona, en la justicia de esta tierra es indultada, no se anula la sentencia; no se la declara inocente, sino que se le regala el castigo que se merece con justicia, eso es perdonar.
La Biblia dice en 1. de Juan 1:7: ”Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo de perdonarlos”. Esa es la justicia de Dios, el indulto - perdonar en realidad es indultar, no hacer pagar a la otra persona el castigo que se merece.
Cuando una persona sabe, que a Dios le parece gravísimo cuando ella o él llora desconsoladamente de dolor, que a Dios se le estremece el corazón con su dolor, que Dios no le pide que deje de sentir dolor, no le pide que diga que no es grave, sino que Dios también dice que es gravísimo, entonces si, empieza a ver la luz y empieza a pensar que va poder soltar esa carga tremenda y perdonar. Recién ahí puede dar el próximo paso.
4. El cuarto paso que es decir en oración lo que decidí con mi voluntad y eso es perdonar. Entonces digo: “Señor, perdono en el nombre de Jesús a mí (mamá, papá, hermano, tío, suegro) por haberme hecho tal cosa, por haberme causado tal daño y la bendigo”.
Es independiente del arrepentimiento de la otra persona, yo tengo una manera de arreglar el tema de forma unilateral. ¿Por qué? Porque agarro mi causa y se la doy a Jesús y él va a hacer justicia. Perdonar también es decir: no me ocupo más de esa causa.
Y muchas veces en ese punto la persona que perdona ve con sorpresa, que también en la vida de la persona perdonada sucede algo, a su vez puede pedir perdón y recomponer la relación rota. No siempre sucede, pero muchas veces si. Además, es el único remedio. Porque mientras yo alimente la bronca, el rencor dentro mío, no puedo vivir feliz; tiene consecuencias tan graves, que Dios dice en Hebreos 12:15: “Cuidado, que no crezca una raíz de amargura en ustedes y se aparten de la fe”. O sea, no lograr superar la amargura te puede alejar de Dios y de la fe.
Por eso perdonar es una cuestión de vida o muerte. Hay una razón más por la cual perdonar es tan importante: el Señor dice nos perdona en la medida que nosotros perdonamos, dice: quiero proponerte un negocio: tu me debes 100.000 dólares a mí y ..... te debe 100 dólares a ti, yo tengo un pagaré tuyo de 100.000 dólares y tu tienes uno de 100 de ...... Rompe el pagaré de ..... y yo rompo el tuyo, rompe el de 100 y yo rompo el de 100.000. - Es negocio perdonar.
Ya hablamos mucho del perdón pero hasta ahora no hemos hablado de emociones. Hemos hablado de obediencia y hemos hablado de la decisión de nuestra voluntad, porque las emociones son lo que menos podemos manejar. Yo no puedo hacer que deje de sentir dolor, pero si puedo decidir hacer, lo que dice la palabra de Dios.
5. El quinto paso es decidir (en contra de las emociones) No revolver más la historia, ni en mis pensamientos, ni en mis palabras, ni en lo hechos. La Biblia dice que, cuando Dios nos perdona, “no hace más memoria”, voluntariamente no permite que pase más por su mente, desaparece. Dios dice de todas las maneras posibles en la Bibloia que para él la historia perdonada deja de existir. Yo no puedo cambiar mis emociones, pero puedo tomar la decisión de mi voluntad, de no revolver más la historia, no usarla en contra de la otra persona. Eso puede ser una lucha muy fuerte. Uno puede necesitar ayuda de otros y si a pesar de todo vuelve, viene...
6. El sexto paso: Repetir el proceso. Si el recuerdo vuelve tan fuerte, que no logras frenarlo y la película pasa de nuevo por tu mente, vuelve al punto anterior y repite el proceso. Encárgate, que el final siempre sea el perdón y la bendición. Tu oración puede ser: "Señor, otra vez recordé todo lo que paso y otra vez volví a sentir dolor, pero Señor, ahora en tu nombre lo perdono y lo bendigo.” Si Satanás trajo el recuerdo 20 veces a tu mente, y las 20 veces terminaste bendiciendo a la persona y orando, dice: "Logro exactamente lo contrario de lo que es mi propósito, esto no me sirve." Y eso suele ser el momento, en que deja de atacar nuestras emociones, y nuestras emociones se ponen en armonía con la decisión espiritual que tomamos. Lo importante es dicidir: "Yo no me rindo en la lucha hasta que mi experiencia esté a la altura de lo que dice la palabra de Dios”.
Eso es perdonar, está tan lejos de decir "no fue grave, olvidémoslo, total ya paso". Y
muchas veces el proceso necesita acompañamiento. Después el perdón se debe
convertir en práctica diaria. Para que las cosas dolorosas no hagan raíz. El consejo de
Dios es no llevar no llevar las cosas negativas de un día al otro,
PERDÓNENSE UNOS A OTROS, COMO DIOS LOS PERDONÓ EN CRISTO. Efesios 4:12
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