II. ¿PUEDO ESPERAR ALGO DE DIOS?

Ella jamás hubiera sospechado algo semejante:

Una reina del sur de Arabia – así se nos informa – había escuchado mucho del rey de uno de los países limítrofes: de su riqueza y de su inigualable sabiduría y capacidad de gobernar. Lo que se hablaba de él le parecía casi imposible de creer. Por eso decidió visitarlo para conocerlo personalmente. Así emprendió el viaje hacia la capital de aquél rey, hizo que le mostraran todo detalladamente y también tuvo una extensa charla con el rey. En el transcurso de la charla le dijo: “Jamás hubiera pensado que tu ciudad fuese tan hermosa, pero ahora yo lo vi personalmente. Tu riqueza y tu sabiduría superaron lejos mis expectativas. Ni la mitad me habían contado.”

Lo mismo que le paso a la reina, nos puedo pasar con un desconocido:

• Primero sólo escuchamos de él.
• Un día lo conocemos personalmente y descubrimos que es muy diferente a lo que nos imaginamos.

¿No nos podría pasar algo parecido con Dios?

Pero... ¿Se puede conocer a Dios?

¿Qué piensas cuando escuchas la palabra “Dios”? Algunos se imaginan a “Dios” como un ser parecido a los seres humanos – aunque invisible. Así lo encontramos frecuentemente en las grandes religiones del mundo.
Un niño pregunto: “¿Es Dios un espíritu?” Y estuvo pensando en una especie de fantasma. No se sabe bien, cómo imaginarse a Dios. No es de asombrar, que muchos por eso dejan de buscarlo.

Pero ¿por qué nuestros conceptos de Dios son tan diferentes y hasta opuestos? Mucha gente lo explica así: Dios es una imaginación humana, que en cada uno es diferente. Muchos piensan que Dios es una ilusión. O creen que la fe es “Opio para el pueblo”, - una anestesia, una droga que los opresores dan a los oprimidos, para explotarlos mejor. Para otros es una figura de cuentos para niños.
Pero hay personas que preguntan: ¿Podría ser que Dios exista – sólo muy diferente a nuestra imaginación? Y a veces nos preguntamos: ¿Dios se interesa por mí? ¿Aunque me cueste imaginarlo?
Y dicen: Si Dios existe, ya no quiero vivir con autoengaño. Y si es diferente, tengo que cambiar mi concepto.
¿Será correcto que un ser humano busque a Dios de esta manera? ¿Y puede esperar recibir una respuesta?

¿Yo puedo conocer a Dios?

La Biblia muestra a sus lectores, que es correcto buscar a Dios. Ella dice: Dios observa a los seres humanos para ver, si alguien es inteligente y pregunta por él.1

La Biblia también muestra, que se puede conocer a Dios. Porque El promete a los que lo buscan: Si me buscan de todo corazón, me voy a dejar encontrar. 2 Podemos sacar la conclusión: Dios mismo se quiere dar a conocer a los seres humanos. Puedes contar con eso.

Dios usa las palabras de la Biblia para darse a conocer a los seres humanos


Sin la Palabra de Dios no hay conocimiento verdadero de Dios. Y donde falta conocimiento de Dios reina desconocimiento, imaginación y conceptos errados del verdadero Dios.

Esa una expresi ón del Dr. Martin Luther. Luchó muchos años para saber quién era Dios y recibió ayuda decisiva de la Biblia.

¿Quién será Dios?

Así preguntó un hombre llamado Abram. No conocía a Dios hasta que Dios le habló un día. La Biblia nos cuenta la historia.


Toma ahora tu Biblia ahora y ábrela en las primeras páginas.

Normalmente encuentras primero un índice. Te muestra, que la Biblia está compuesta de muchos libros (en total son 66, que fueron escritos por 40 autores en un espacio de por lo menos 1500 años). Los libros están unidos como las ramas de un árbol, que viven de un mismo tronco y de la misma raíz. Porque todos los escritores se refieren al Dios viviente.3

El término "Biblia" viene del término griego para libro=biblos (de Byblos, un puerto importante para la exportación de papyrus, el "papel" de la antigüedad.) Así que "Biblia" quiere decir "el libro". Muchas veces es llamada también "Santa Escritura". "Santo" quiere decir "perteneciente a Dios”.
La historia de Abram está en el primer libro de la Biblia, en Génesis.

Abre Génesis capítulo 11, versículo 27. Se abrevia así: Gén. 11:27.

Cada libro de la Biblia recibió más tarde una división en capítulos y versículos. Eso ayuda a encontrar más fácil los textos.

Lee la historia de Abram en Génesis 11: 27-32 hasta capítulo 12:5.

1. Puede ser, que durante la lectura encuentres cosas que te resulten extrañas. Anótalas.

Abram es originario de la ciudad Ur y de ahí se va a la ciudad Harán.

Ambos lugares han sido redescubiertos por excavaciones: La ciudad Ur cerca del Golfo Pérsico en la así llamada Mesopotamia y la ciudad Harán cerca de la frontera Sur de Turquía.
De Harán Abram parte de nuevo.

2. Si pudiéramos preguntar a Abram: “¿Te vas de Harán? ¿A dónde quieres ir?” ¿Qué nos diría?

Un acontecimiento encaminó la vida de Abram hacia una dirección totalmente nueva y diferente: ¡El Dios viviente irrumpió en su vida! Para Abram era algo que nunca había experimentado. Así que cuando el Dios viviente le habló para él era algo absolutamente nuevo. Seguramente lo vivió con asombro y con temor a la vez.

¿Quién era ese Dios?
El primer indicio lo encontramos en su nombre, con el cual se presentó a los seres humanos: Se llama “el Señor”4. Ese término se usa para “Dios” en la mayoría de las Biblias en Génesis 12 y en muchos otros lugares. (En algunas traducciones también se usa “Jahwe” o “Jehová” que son términos que vienen del hebreo.)

“Señor” es análogo a “sublime” o “glorioso” o “elevado”. Según eso a Dios le debe pertenecer el honor. La Biblia también lo llama “El Dios de la gloria” o “del honor.5 Génesis 17:1 muestra más detalles: “Yo soy el Señor todopoderoso”, le dice Dios a Abram.

Ese Dios se presenta a Abram. Cómo sucedió exactamente, no lo sabemos. Pero sabemos qué le dijo Dios a Abram. Además de una exhortación le dio varias promesas.
Dios le dijo a Abram, qué quería hacer EL. Así supo Abram, qué podía esperar de Dios.


Con “mundo” se refiere a la humanidad, que espera todo del ser humano y sus posibilidades y es decepcionada en eso una y otra vez.

Te das cuenta: Dios mismo muestra al hombre, qué puede esperar de EL. Se lo muestra a
través de lo que dice y hace.

Las Promesas de Dios son como la degustación de una manjar, que ya está

 

Un gran riesgo

Seguramente Abram no podía entender enseguida todo lo que Dios le decía. Pero entendió lo suficiente como para poder responder.

3. ¿Cómo respondió Abram?

Sin duda se preguntó: ¿No me engaño a mí mismo? ¿De veras Dios me habló? A Abram no le fue fácil tomar en serio a Dios y lo que le habló.

4. Imagínate que alguno de tus conocidos se comportara como Abram. ¿Qué pensaría la gente?

Su partida a un lugar desconocido sin duda fue un gran riesgo. Abram no podía guiarse por la opinión de la gente. Tampoco por su imaginación del futuro.

Una gran ayuda

La decisión que tomó Abram al principio determinó todo su camino. El no lo conocía.

5. A pesar de eso podía esperar encontrar el camino correcto para llegar a la meta. ¿Por qué?

Dios mismo le proporcionó la ayuda para su aventura. Y cuando alguien acepta la ayuda de Dios, la Biblia lo llama “confiar” o “creer”. Abram aprendió a creer a Dios – paso a paso.6 Aprendió a esperar cada vez más de Dios. Y Dios no lo defraudó.

Si sigues leyendo a partir de Génesis 12:6 puedes enterarte en detalle lo que Abraham (así se llamó Abram más tarde) vivió con Dios.

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