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¿Qué aconsejar en caso de alcoholismo?
Los vicios vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.
La sangre se hereda, el vicio se apega.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
El médico propone el tratamiento, no el paciente (Irma)
Nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño. Mark Twain
Algunas cosas que son importantes saber:
Primero el alcoholismo es un síntoma de algo que está mal, después se convierte en enfermedad
Primera etapa: "Soy tu fiel servidor" (por debajo de ti)
Segunda etapa: "Soy tu amigo, cuenta conmigo" (a tu misma altura)
Tercera etapa: "Aquí mando yo" (te sobrepasó)
Cuarta etapa: "Ahora te tengo" (completa su obra de destrucción)
- Quien toma alcohol tiene problemas que no sabe resolver y busca solución en el lugar equivocado.
- Con el tiempo el daño físico se hace tan grave, que se convierte en enfermedad y la voluntad necesaria para la lucha de salir ya (casi) no existe.
- Los alcohólicos muchas veces son personas llamadas "buenas", porque nunca dicen "no". Y no son buenos, son faltos de decisión y voluntad.
Otras (muchas) veces fueron niños malcriados, que siempre tuvieron quien les resuelva los problemas y de golpe no tienen a nadie y nunca aprendieron a enfrentarlos y hacerse cargo de sus errores.
- Otras veces comienza como "gratificación" en medio de muchos problemas (marido infiel, marido sobreexigido por la familia y el trabajo, etc.).
- Otras veces comienza como "gratificación" en medio de muchos problemas (marido infiel, marido sobreexigido por la familia y el trabajo, etc.).
- Un gran problema es la aceptación y tolerancia de nuestra sociedad de adicciones como el alcohol y el tabaco. Eso dificulta el reconocimiento del problema y la búsqueda de ayuda.
La ayuda depende de la situación.
- Si ya es enfermo, tiene que buscar ayuda profesional, el y su entorno, porque enfermó a todos. Recién cuando logre parar de tomar, se puede empezar a trabajar con los problemas.
- Decirle claramente que Dios quiere que viva diferente y llevarlo a un encuentro con Dios
- Ver qué cosas lo llevaron al alcohol y empezar a reemplazar los conceptos y las actitudes equivocados por lo que indica Dios.
- Si tiene familia necesitará mucha ayuda para perdonar y apoyar la lucha
- Si hay violencia como consecuencia del alcoholismo, hay que buscar cómo es la mejor manera de guardar a las víctimas y evaluar la internación de la persona alcohólica.
- Como el alcohólico es sobre todo falto de voluntad, es muy necesario que tenga alguien quien lo acompañe de cerca, le ponga metas y le exiga el cumplimiento. Y que le ayude a retomar la lucha cada vez que sea necesario. Suelen lograr vivir un tiempo sin alcohol, pero cuando pasan por una etapa de tensiones y crisis el peligro de recaer es grande.
- Ayudarlo a reconocer que el problema lo tiene el y la solución también. Tiene que dejar de repartir culpas y pensar que si los otros cambian, el va dejar de tomar. Pedir perdón a los que dañó forma parte de ese reconocimiento. Recién cuando haga eso va empezar a pedir y aceptar ayuda.
- Hay que buscar qué situaciones lo impulsan a tomar para evitarlas.
- Evaluar con cuidado "milagros instantáneos". Suelen ocurrir, pero Dios decide cuando. "Ya soy libre, Dios me libró, ya no tengo deseos de tomar, ya puedo dejar el tratamiento." Aquí más que nunca tiene que verse "frutos del arrepentimiento". En la mayoría de los casos (en este y otros problemas) la sanidad es un proceso. Seguramente para que la persona cambie conceptos y comportamientos que la llevaron al alcohol.
- Si hay violencia como consecuencia del alcoholismo, hay que buscar cómo es la mejor manera de guardar a las víctimas y evaluar la internación de la persona alcohólica.
- Como el alcohólico es sobre todo falto de voluntad, es muy necesario que tenga alguien quien lo acompañe de cerca, le ponga metas y le exiga el cumplimiento. Y que le ayude a retomar la lucha cada vez que sea necesario.
- Ayudarlo a reconocer que el problema lo tiene el y la solución también. Tiene que dejar de repartir culpas y pensar que si los otros cambian, el va dejar de tomar. Pedir perdón a los que dañó forma parte de ese reconocimiento. Recién cuando haga eso va empezar a pedir y aceptar ayuda.
- Hay que buscar qué situaciones lo impulsan a tomar para evitarlas.
- Evaluar con cuidado "milagros instantáneos". Suelen ocurrir, pero Dios decide cuando. "Ya soy libre, Dios me libró, ya no tengo deseos de tomar, ya puedo dejar el tratamiento." Aquí más que nunca tiene que verse "frutos del arrepentimiento". En la mayoría de los casos (en este y otros problemas) la sanidad es un proceso. Seguramente para que la persona cambie conceptos y comportamientos que la llevaron al alcohol.
- Como en todos los problemas, la principal meta es llevar a la persona a una comunión estrecha con Dios. "Tu mayor problema no es el alcohol, es no estar cerca de Dios."
Si es un familiar quien pide ayuda, tiene que saber las características del alcohólico.
Hay que ayudarlo para que se ponga al resguardo (a si mismo y a la familia) de violencia, maltrato y peligro. "Es tu marido, y Dios no quiere que lo abandones, tienes que soportar y perdonar, eso es el comportamiento de una esposa cristiana," no es un bueno consejo. Eso no excluye buscar qué puede hacer ella para pacificar y apoyar.
Con los familiares hay que trabajar el tema del desprecio, la vergüenza y el resentimiento.
Resumido: El alcohólico tiene que enterarse de que:
- Su situación puede cambiar, no está condenado al alcohol
- Dios lo ama y no lo condena
- Pero ni Dios ni su familia van a tolerar que la situación sigua igual
- El es responsable de su vida y su conducta
- El camino de salida probablemente sea largo y trabajoso.
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